sentí las piernas dormidas,
después de tanto descansar.
tantas tardes aburridas,
me dieron ganas de pasear.
"sin rumbo, ni correa",
salí a caminar por ahí.
vueltas y vueltas,
me maravilló lo que vi:
pasaban como yo,
tantos hombres y mujeres,
y aunque iban del mismo modo,
"sin rumbo, ni correa",
parecían no darse cuenta,
del mundo que les rodea.
creí que alguno se daría cuenta,
que al menos se detendría
a contemplar tanta algarabía,
que presentaba la vida
en ese bello día.
pero no,
sin mirar siquiera a un lado,
seguían en su trayecto diario.
"¡caray, que enfado!,
tanto mundo desperdiciado"
- me dije preocupado.
decidí elegir una acera cualquiera,
pensé que era momento
de decirle al tiempo:
"¡te sientas y esperas!"
así como el tiempo,
yo tome asiento
y estático-parado,
me dediqué a ver pasar
el dinámico mundo que tanto
me había fascinado.
siendo parte del piso,
y haciendo caso omiso
de algunas monedas que caían,
de transeúntes despistados;
pasaba frente a mí,
sin mirar a un lado,
el mundo civilizado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario